La Vanguardia

Pedaladas de cine

Madrid | 20/03/2015 - 13:47h 

 

Enrique Delgado Sanz

Madrid, 20 mar (EFE).- Puntual a su cita, como hace desde tres años a esta parte, el Bicycle Film Festival (BFF) regresa a Madrid para encumbrar a la capital entre otras grandes ciudades como Nueva York, Moscú, Tokio o Estambul mediante un certamen de cine que guarda una particularidad: va sobre ruedas y encima de un sillín.

"Es un festival de cine independiente en el que el foco principal se centra en el arte, la música y el cine, pero todo relacionado con la bicicleta con hilo conductor", explica Miguel Gatoo, organizador del evento y quien convenció a los organizadores internacionales para que una de sus sedes fuera Madrid.

Cine -mucho cine-, ponencias y exposiciones conforman el grueso de una cita que año a año se asienta en el calendario cultural de la capital y que ha encontrado en la Cineteca del Matadero su perfecta sede.

Entre hoy y el domingo se sucederán las proyecciones de distintas temáticas relacionadas con el mundo de las ruedas, como son "el BMX, los viajes en bici, la bici como modo de vida y un largometraje que cerrará el festival", especifica Gatoo.

Pese a lo que pudiera parecer, no es un festival dedicado exclusivamente a los amantes de la bicicleta, sino que, como confirma el joven, recibirá con los brazos abiertos a cualquiera, aunque no sea un especialista en el piñón fijo o la competición ciclista.

"Cuando arrancamos vino gente que conocía el ciclismo, muy involucrada, pero a medida que ha crecido nos damos cuenta de que es un festival para todos los públicos", suscribe Gatoo.

El Bicycle Film Festival, pese a tener una sucursal en Madrid, lleva celebrándose desde "hace 15 años en Nueva York", como matiza el joven, quien también explica que surgió de una manera muy especial.

"Brendt Barbur, el creador, sufrió un accidente mientras circulaba en bici al chocar contra un autobús, pero en lugar de deprimirse, intentó sacar un aspecto positivo de la situación y así creó un festival que ya se ha extendido a más de 40 ciudades de todo el mundo", relata Gatoo.

Además de las proyecciones, que guardan en todos los casos un aspecto emocional más allá de la bicicleta, se sucederán otros actos, como es el caso de una exposición de esculturas elaboradas a partir de materiales reciclados que abre el festival desde la tienda de bicicletas Slowroom (Madrid).

Upcycled Thropies, como se llama la muestra, corre a cargo de Neumatikworks un grupo de artistas que, como explica Gatoo, "hace objetos de arte con material de bici usado".

La principal peculiaridad es que, a partir de esos elementos reciclados, estos artistas son capaces de emular las formas de los típicos trofeos de caza, pero sin matar a ningún jabalí o ciervo.

Precisamente las bicicletas cada vez tienen más peso en la cultura madrileña y española, un argumento que el impulsor de este evento tuvo que esgrimir ante los creadores del festival para que pudiera venir a España.

"Les tuve que convencer de que Madrid era una ciudad con mucha cultura ciclista y al final accedieron", explica el joven, asiduo a la bicicleta en las calzadas de la capital y que, sin embargo, considera que la afición va in crescendo, pero que hace falta "una mejor infraestructura".

A buen seguro que con iniciativas como esta los amantes de la bicicleta estarán encantados y otros, los que aún no se han enamorado de ella, recibirán el flechazo.

Hasta entonces, el Bicycle Film Festival se presenta como una sólida alternativa cultural en la que conocer algo más sobre el mundo de las dos ruedas en cualquiera de sus facetas.

 



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